Siria: la cultura es la sonrisa

A lo largo de los siglos en contextos de crisis y de guerra, los artistas han conseguido plasmar en sus obras los conflictos socio-políticos de la época. Algunos desde una visión épica y otros desde una perspectiva crítica, reflejando la violencia y crueldad de la realidad.

Las manifestaciones culturales que surgen en contextos violentados, se convierten en un movimiento impregnado de arte y creatividad que logra despegarse del escenario sombrío en el que surgieron para convertirse en un himno a la esperanza y a la paz. Lejos de renunciar al deseo de libertad, la resistencia cultural ayuda a aferrarse aún más a la esencia y a las tradiciones.

A pesar del conflicto bélico, Siria se ha caracterizado por ser un país con diversidad de creencias, etnias y grupos humanos que han convivido  en paz durante siglos, garantizada por un estado laico. Su población está compuesta por árabes, kurdos, asirios, armenios y turcomanos. Cada una de estas comunidades tiene religiones distintas que a su vez tienen muchas variantes: Musulmanes (suníes, chiíes, alauís, ismalíes y drusos) Kurdos yazidíes y Cristianos (católicos, ortodoxos y protestantes).

Es una sociedad tradicional que posee una riqueza cultural única, en donde el arte y sus diversas expresiones han ocupado siempre un lugar protagónico en la historia del país. Los sirios han hecho un gran aporte a la literatura, muchos de sus escritores han jugado un papel crucial en el Al-Nahda o el renacimiento literario y cultural árabe del siglo XIX. El gusto sirio por las artes tradicionales se expresa en danzas tales como el al-Samah, elDabkes en todas sus variaciones y la Danza de la espada. Las ceremonias para celebrar matrimonios o nacimientos son ocasiones para una animada demostración de costumbres populares.

Con un amplio varieté artístico-cultural, la industria cinematográfica siria también tuvo su momento de esplendor en la década de los 80, aunque las telenovelas que abordan temas de la realidad cotidiana siguen siendo las preferidas en mercado árabe oriental. Los productores más destacados en ese momento fueron Mohamed Malass, Samir Zikra y Usama Mohammed. Algunos de los títulos más renombrados son: Los engañados, de Tawfiq Salah (1972) y Kafr Qassem, de Burhan Alawiya (1974).

Gracias a su diversidad étnica-religiosa la música ocupa un lugar significativo para los ciudadanos, pues se trata de una expresión artística muy ligada a las costumbres populares. La tradición y la modernidad convergen en la música, integrando en sus composiciones desde los ritmos más clásicos y tradicionales, como el canto gregoriano, hasta las formas de expresión más emergentes como el hip-hop, jazz, rock o heavy metal. Por medio de la lira, el oboe, la flauta doble y la trompeta se puede conectar sunitas y chiitas, cristianos y musulmanes.

Más allá del estancamiento artístico producto de la guerra, la música no quedó exenta a esto y supo resurgir influenciada por distintas corrientes musicales. Esa mezcla de lo propio y lo ajeno dio lugar a una generación de artistas que se atrevieron a experimentar otros géneros, sin dejar de lado los tradicionales. Un gran exponente de la música siria en la actualidad es Ibrahim Suleimani, quien a través del rock llegó a posicionarse como uno de los mejores intérpretes de guitarra eléctrica de su país. También el cantante Shadi Ali, con una formación asociada a la ópera, encontró en el rock la manera de fusionar el estilo oriental de sus canciones con el ímpetu del rock transgresivo.

Otro de los destacados, es el grupo de hip hop Sham MC’s su música es una mezcla entre clásicos como Wu Tang Clan, con melodías e instrumentos tradicionales de Siria. Fueron unos de los primeros en incluir en sus letras, en árabe y en inglés, los levantamientos que iniciaron el conflicto.

Las mujeres sirias también están dejando una fuerte impronta en la historia musical, la soprano Rasha Rizk, es considerada una de las cantantes de ópera más importantes, si bien ya no vive en su país desde que llegó a Europa tiene como propósito mostrar al mundo su cultura y tradiciones a través de la música. Su voz forma parte de la banda sonora de la célebre película libanesa Caramel. Otra voz femenina, que suena fuerte es la de Lena Chamamyan, quién sufre desde su exilio en París la realidad de su pueblo. Se hizo conocida en diferentes lugares por sus canciones de paz que incitan a proteger a los niños y mujeres de todo el mundo.

Es largo el listado de músicos, escritores, artistas plásticos que utilizan su arte para clamar por la paz y la unión de su país. Muchos de ellos, por razones políticas y sociales, se encuentran fuera de Siria, sin embargo lograron cierta popularidad en Europa a través de sus obras, que reflejan el compromiso, la nostalgia y el afán de libertad. A pesar de la censura, de la indiferencia, del desarraigo y de la destrucción de gran parte de su patrimonio histórico, la cultura Siria emerge de las formas y lugares más inhóspitos.

A 71 años de su independencia La República de Siria sigue luchando por su libertad y hoy más que nunca Resiste, con el corazón destruido, pero resiste. Lucha, llora, huye, pero sobre todas las cosas sueña con ese día en que dejen de ser invisibles para la sociedad. Hoy el pueblo sirio lucha por recuperar la paz, pero batalla a través de sus tradiciones, de su historia, del arte, porque cuando los países se desmoronan lo único que queda de ellos es la cultura.

 

Nota: Romina Bavastro

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