Otros Mundos, un disco para volver a leer los mismos libros

¿Alguna vez se preguntó qué tienen en común Charly García, Fito Páez, o una banda de garaje con Borges, Bioy Casares o un escritor de blog? Quizá su primera respuesta sea: nada. Pero piénselo mejor. Busque ponerle una respuesta a esa pregunta. Creo que ellos con su arte, canciones o relatos, hablan de uno mismo, de nuestras historias, anécdotas, de nuestros sentires y nuestro genio. Por Juanci Laborda

Este artículo debería ser sobre literatura, y en cierta manera lo es, pero la abordaré desde el análisis de un disco. Lejanos han quedado aquellos tiempos en que un joven y rebelde Spinetta le dedicaba un disco a la obra de Artaud.

En tiempos en que la lectura ha quedado relegada, tal vez no haya gesto más rockero que leer un libro”, es la invitación en el disco “Otros Mundos” de la banda Hijos de Babel.

Hijos de Babel es una banda de rock-pop de Capital Federal que se formó a fines de 2002, y por esas cuestiones que escapan al entendimiento del buen oyente de música, no han tenido la difusión necesaria para tener su merecido reconocimiento en la escena rockera.

Su álbum “Otros Mundos” (publicado a fines de 2012) es un trabajo compuesto por 10 canciones, todas ellas inspiradas en textos de grandes escritores nacionales, y un último track donde se escuchan a los propios autores leyendo fragmentos de sus obras. Todos los temas de éste álbum fueron compuestos por Fernando Varela (letra) y Mauro Varela (música).

La banda esta integrada por: Mauro Varela(voz guitarra y teclados), Fernando Varela (bajo y voz), y Hernán Burset (batería).

Le propongo un juego: El disco está disponible para su descarga gratuita en este enlace (http://hijosdebabel.bandcamp.com/album/otros-mundos-2012) y también se puede escuchar online en Youtube, Grooveshark, Spotify, Soundcloud, y varias otras páginas. Le diré en qué texto y de qué autor está inspirada cada canción, lo invito a leerlo (todos, a excepción de la novela de Saccomanno, están disponibles para su lectura en la red), y que luego, como dos amigos comentemos el texto y la canción.

Si ya ha leído los textos, avance en la lectura del artículo, de lo contrario se va enterar de que el médico es el asesino.

Heridas abiertas (Inspirada en “Kilómetro 11” de Mempo Giardinelli)

Muchos años después, un grupo de ex presos políticos de los años de plomo, se encuentran con uno de sus torturadores tocando música en un restaurante.

Mientras repasaba este cuento a fin de poder escribir el artículo pensaba que, si fuera músico, a esta historia la musicalizaría con un blues desgarrador. La canción arranca con una guitarra haciendo acordes cuasi-mortuorios para que una batería que sube empiece a alterar al oyente, para que luego la voz del cantante empiece a dedicarle palabras a Segovia. ¿Qué quiere que le diga? Letra y música son perfectas como banda de sonido para esta historia, pero en todo momento me quedo esperando el insulto, un insulto al torturador que siempre será poco.

Al sur del sur (Inspirada en “Mi sofá, mi casa, mi embajada” de Hernán Casciari)

Hernán Casciari se radicó en Barcelona, España, en el año 2000; en este texto reflexiona sobre el exilio en tiempos de la hiperconectividad. Dice su texto “Soy incapaz de dejar mi país. No podría vivir aquí en España, ni en ningún otro sitio, sin ser argentino durante las venticuatro horas del día, con toda la fuerza de mi voluntad. Claro que ahora no hay que acostarse y, a oscuras, recordar al milímetro las plazas y los parques queridos. ¿Para qué?, si existen los mapas satelitales de Google”.

Me preguntaba qué habían encontrado los músicos de la banda en este texto de Casciari hasta que hurgando en su historia me enteré que ellos compartieron su misma suerte, radicándose en Barcelona durante un tiempo. Ellos saben en carne propia que en cualquier lugar del planeta donde uno se esconda, no hay manera de desprenderse de la idiosincrasia argentina. Incluso, en mi opinión logran reflejar mejor esa idea que el propio Casciari cuando cantan: Al sur del sur / hay un lugar / una razón / un modo de pensar / No hay cómo huir / cómo escapar / de esa prisión / de peces de ciudad / Puede que no haya explicación / pero de allá sé que soy yo.

El ángel de los misterios (Inspirada en  “El ángel del bar” de Pablo Ramos)

Afirma Pablo Ramos, en una entrevista que se puede ver en el canal de la banda en Youtube, que toda literatura tiene algo de autobiográfico. Y en su obra, eso es cierto. “El ángel del bar” no sólo es una historia desgarradora, sino que tiene el decorado en el cual Ramos se crió. Nació en un suburbio de la provincia de Buenos Aires. Trabajó desde los 9 años. A los 11 se fue de su casa y vivió casi dos años en la calle. Apenas cursó primer año del secundario. A los 23 estuvo preso tres meses en Caseros y 27 días en comisaría por un “problema” con tarjetas de crédito.

Su cuento “El ángel del bar” describe la vida de un grupo de niños-adolescentes que viven en un vagón y son sometidos al abuso y maltrato de los cafishios de la calle. En ese ambiente hostil, la única persona que puede intentar devolverle la inocencia a esos pibes es, precisamente, alguien surgida de allí, una prostituta.

En esta canción, que precisamente fue el corte de difusión del disco, la banda le da voz a uno de los chicos y nos noquea cuando es el propio pibe que nos lava el vidrio en el semáforo el que puede cantarnos: No es fácil caminar / con el hambre en los huesos / quién va a comprar una flor / si el que no es sordo es ciego.

La carrera de Abelardo Castillo se inició con el cuento “Volvedor”.
La carrera de Abelardo Castillo se inició con el cuento “Volvedor”, premiado en un concurso literario . Al jurado lo integraron Borges, Bioy Casares y Manuel Peyrou.

Hijas del dolor (Inspirada en  “Patrón” de Abelardo Castillo)

Este clásico de nuestra literatura y que también ha sido adaptado a la pantalla grande, cuenta de Paula, una joven que es prácticamente tomada como un bien por un hombre mucho mayor que ella, con el objetivo de que le dé un hijo, alguien a quien dejarle un imperio. Al demorarse la llegada del descendiente, el viejo comienza a maltratarla física y moralmente.

Esta canción de Hijos de Babel bien podría tratar acerca del relato de Castillo, o bien de cualquier otro caso de abuso y humillación. El estribillo repite: Vidas que nunca ven el sol / hay vidas sometidas / a tanta humillación / Y hay vidas que al nacer / son hijas del dolor.

A favor de la composición está el detalle que el entramado del cuento es tan completo que se hace muy difícil agregarle siquiera una palabra más. Entonces opino de la melodía: me suena a vieja, a composición barata de los años ’60.

Viaje al fondo de mí (Inspirada en “Veteranos del pánico” de Fabián Casas)

Un Fabián Casas niño se frota los tobillos contra las piernas de su madre y antes de dormir piensa: “Un día voy a morir, mis viejos van a morir, mi hermano se va a morir, y nunca, pero nunca más vamos a volver a estar vivos”.  En Veteranos del Pánico el autor repasa la lista de pintorescos personajes que han ido moldeando una vida que en todo momento expresa a disgusto. Incluso, en el propio texto él cuenta: Mi terapeuta me había aconsejado que escribiera sobre mis orígenes, para ver si de ese modo podía volver a funcionar.

La letra de esta canción parece haber captado en totalidad la esencia del relato de Casas, incluso si uno no supiera que la autoría de los versos es de Fernando Varela, tranquilamente podría confundirlos con los que el propio Casas ha compuesto para músicos como Ariel Minimal o Pez. Lo único que lamento es que en la letra no pueda entrar ese personaje tan seductor como la tía Ineshita.

Después busco en mis recuerdos / pero nunca encuentro nada / sólo un par de libros viejos / y unas fotos de mi infancia / Una sombra de lo que fui / otro viaje al fondo de mí.

Un mundo menos peor (Inspirada en “Pelusa duerme en un sillón” de Reynaldo Sietecase)

La historia de Sietecase es desgarradora y por momentos el lector debe hacer un esfuerzo por no abandonarla. El cuento describe las miserias de una adolescente de Fuerte Apache en un contexto cargado de violencia y abuso. ¿Son acaso las descripciones de este autor un golpe bajo y facilismo literario? Por desgracia no, a lo sumo se lo puede acusar de poco imaginativo; basta que uno prenda un noticiero para enterarse de historias similares a este relato.

La canción arranca con un riff similar a Day Tripper, de los Beatles e incluso la interpretación del cantante tira un par de gritos propios de ese clásico. La letra es tan cruda como el cuento inspirador, pero al menos a La Pelu -protagonista del cuento- le deja la posibilidad de evadir su realidad a través de la imaginación: Mientras se fabrica una mentira / mientras sueña un mundo menos peor / mientras muerde el cuello de la soledad / trata de esquivar las esquirlas del dolor.

Donde nace la tristeza (Inspirada en “El buen dolor” de Guillermo Saccomanno)

La novela de Saccomanno está dividida en tres partes, donde en cada una de ellas y a través de distintos personajes, se va tejiendo una trama hilada por la muerte de los seres queridos, la resignación de aquello que es inevitable, la renuncia a alcanzar lo que se desea, la necesidad de enterrar al dolor y la práctica morbosa que ese sentir produce en ciertas personas.

Si acaso se pudiera ponerle banda de sonido a un libro, “Donde nace la tristeza” sería la canción de los títulos finales (supongo que anunciaría cuando se terminó de imprimir, la dirección de la editorial, qué número de edición, quién hizo el diseño de tapa, y todas esas cosas que todo buen lector siempre omite a la hora del disfrute de un libro). ¡Ojo Santaolalla! Está canción sin duda ganaría el Óscar a mejor canción original.

Nadar de noche (Inspirada en el cuento homónimo de Juan Forn)

Si supieras la cantidad de cosas que hice en estos años para vos, pensando que me estabas mirando” le dice un hombre maduro, que bien podría ser cualquier lector o el propio Forn, a su anciano padre en este cuento que ya es considerado como uno de los clásicos de la literatura nacional. La conversación entre los personajes va avanzando a lo largo de las páginas, donde resurgen reclamos infantiles no resueltos para finalizar con la promesa de volver a encontrarse dentro de unos años en el Más Allá para nadar de noche.

Sobre esta canción voy a ser sincero: la canción es muy buena, los arpegios de piano le dan una fuerza increíble al break, pero la letra está inspirada en el cuento que leyó la banda, y no en el que leyó el resto de la humanidad… Tranquilamente puedo estar equivocado, y Fernando Varela -compositor- sería el único ser humano en la historia que ha resuelto todos los conflictos internos de su rol de hijo.

Alejandro Dolina, creador del programa de radio La venganza será terrible.

Jugar con fuego (Inspirada en  “Balada de la primera novia” de Alejandro Dolina)

¿Qué hombre sensible no ha soñado con buscar a su primera novia? ¿Con mostrarle en el hombre que uno se ha convertido?

En este cuento de Dolina, Jorge Allen se interna en la búsqueda de quien fuera su primera novia, acompañado por los pintorescos personajes del Barrio del Ángel Gris.

El hombre sabio -dice el autor en este cuento- deberá cuidar el detenerse a tiempo, antes de encontrarla. Es que la memoria tiende a idealizar nuestro pasado, un pasado que arrancado hasta el presente puede tener una forma muy distinta a la que guardábamos en nuestro cajón de recuerdos. Es, tal como dice el título de la canción, jugar con fuego, y en su estribillo: A veces es mejor / tener una ilusión / que llorar una verdad.

Nada en pie (Inspirada en “Hoy temprano” de Pedro Mairal)

¿Cómo uno se da cuenta de que pasan los años? Mairal narra el transcurso de su vida a través de los viajes en auto, desde un niño pequeño que viaja en el coche familiar acostado en la luneta de atrás mientras piensa “algunos autos tienen cara de buenos; otros, cara de malos”.  El niño se hace adolescente, y su mirada del mundo a través de la ventanilla cambia y nos dice “El auto comienza a ser una cápsula de seguridad, con un microclima propio. Afuera cada vez hay más basura, más pintadas políticas”.  Luego, ese joven se hace padre de familia y arriba del auto cambia algunos hábitos. “Ya usamos cinturón de seguridad, ya empezamos a tener miedo de morirnos y faltan pocos kilómetros. Los años pasan hacia atrás cada vez más rápido”.

Este paso del tiempo, lejos de aceptarlo como algo natural del contrato vital, es tomado en la canción como algo angustiante ya desde el primer acorde, para que luego la voz nos cante Ya ves lo que pasa / no quieras volver / el tiempo lo hizo otra vez… y más tarde el estribillo nos repita No busques tu infancia / ni la cruz de sal / no busques que ya no están.

En fin: “Otros Mundos” de Hijos de Babel es buen disco en lo puramente musical, y perfecto como excusa para desempolvar de nuestra biblioteca los Clásicos que tanto nos han gustado.

More from Anatomia Urbana

Latitud 33. El balcón y el espejo de la sensualidad

¿De qué planeta es el amor? ¿De que mentira es el tiempo?...
Leer Más

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *