Los que esperan: la guerra de todos los días

Con una agudeza perceptiva, Daniel Wizenberg describe a través de sus crónicas un universo de exclusión y de guerras. Nos invita a resistir y ampliar la capacidad humanitaria. En la presentación de su libro, en la Casa del Poeta, el autor destacó la iniciativa de San Luis hacia los refugiados. 

“Cuando Rusia estaba atacando los terroristas con buques, María estaba leyendo en la biblioteca. Cuando Francia bombardeó el norte del país, María estaba viendo una ópera. Para María la guerra es eso que pasa mientras está haciendo otros planes”. Con estas palabras que le dan vida a una de sus crónicas, el politólogo y periodista abrió de cuajo la intención de su libro Los que Esperan. Contar la cotidianeidad de personas que viven atravesadas por la guerra.

La presentación se hizo con la organización de la Universidad Nacional de los Comechingones, el Programa Cultura y el Corredor Humanitario San Luis.

“Es un libro de gente común, que la única diferencia con los que estamos presentes, es el contexto en el que nos tocó nacer y el momento. Ellos no eligieron ninguna de las circunstancias que atravesaron y que les toca vivir”, destacó el escritor en la presentación que realizó en la Casa del Poeta.

Cada página del libro tiene ilustraciones de la dibujante Alina Najlis, que lleva el hilo de la narración a otro leguaje.

Solo están lejos las cosas que no sabemos mirar

“Nosotros somos un país que se ha forjado en base a los conflictos mundiales. Mis cuatro abuelos vinieron de cuatro países distintos. Cuando llegaron no se había difundido el status jurídico de los desplazados. Todos vinieron con una mano atrás, se hicieron desde cero y esta tierra los recibió a veces amistosamente y a veces no tanto. Costó muchísimo, pero aún en esa circunstancia difícil, esta tierra los albergó y les brindó oportunidades. Les dio una casa que es nuestra casa”, contó Wizenberg.

Y en sintonía destacó el papel que juega la Provincia como corredor humanitario asistiendo a los refugiados. “Me parece interesante lo que está pasando en San Luis. Junto a las organizaciones de refugiados logran que el último hilito no se desteje. San Luis podría no decir nada sobre este tema y no pasaría nada, pero toma una posición al respecto y hoy estamos acá hablando de esta problemática”.

El autor destacó la participación de la Universidad de los Comechingones como espacio generador para debatir sobre este tema.

El libro recorre cinco capítulos de crónicas, experiencias que Wizenberg vivió en carne propia en Siria, Turquía, Kenia, Myanmar, Cuba, México, Estados Unidos, Francia y Bélgica, países atravesados por el terrorismo, las guerras, los desplazamientos y la pobreza.

“Luego las crónicas se van a Europa donde se sienten los coletazos, pero mucho después y de diferentes maneras, a veces de maneras que los Europeos no pueden traducir bien, no pueden entender como un atentado puede tener que ver con algo que su estado hizo lejos de casa. Tiene todo una complejidad que no se explica. Cómo no se puede explicar de dónde llegan los cientos, miles de personas que todos los días se mueren, si no se hunde una balsa hoy lo hará mañana. Y Europa ha tomado la decisión de no hacer nada. Bueno, si quieren cruzar en esas condiciones que va hacer, esa es una política de la Unión Europea”, detalló el autor.

Es algo cotidiano leer en los medios alguna noticia sobre el conflicto de Siria. Está en la agenda internacional.  No es el único conflicto que hay en el mundo. El Papa dice que hay tantos enfrentamientos bélicos que podríamos decir que estamos en una tercera guerra mundial.

“Yo no sé cuáles son los requisitos para hablar de guerra mundial. Pero los conflictos que se desatan en África, Pakistán, Honduras, Somalia, producen este desplazamiento de gente. Son 65 millones de personas, una Argentina y media de gente que anda dando vueltas por ahí porque no tiene donde ir”, aseguró.

El autor destacó lo crucial que es hablar de esta problemática: “Si nosotros nos cerramos que si estamos lejos no podemos hacer nada, estamos aceptando ese rol periférico que la configuración del mundo nos ha convidado. Hay que resistir a eso y hay que estar presente en la vida cotidiana. Hay que ampliar la perspectiva. Si uno entiende que lo que pasa en la Argentina no es solo por una cuestión interna sino que tiene su correlato mucho más allá y tenemos denominadores comunes muchos más de los que creemos. Vamos a ampliar la capacidad humanitaria”.

 

Texto y foto: Universidad Nacional de Los Comechingones

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