Las redes sociales y el poder de la denuncia

 

Las redes sociales ocupan un lugar privilegiado en la vida de la mayoría de las personas, su afición por ellas a menudo suelen ser centro de críticas y desconfianza. Sin embargo, Facebook y Twitter, entre otras redes se han convertido en los principales medios para la denuncia social o ciudadana.

La relación entre las redes sociales y la denuncia es más que notable, cada vez son más los usuarios que optan por hacer su descargo en estos  espacios. De un momento a otro se convirtieron en un medio en donde la sociedad y los individuos en particular, pueden expresarse con temas que les interesan, les preocupan, les indignan o les afectan. La instantaneidad que ofrece internet y la posibilidad de contar con instrumentos como los teléfonos celulares, las cámaras y las redes sociales en un sólo dispositivo dan a las personas la confianza y la posibilidad de mostrar lo que viven en tiempo real.De este modo, los usuarios tienen el poder de la información en sus manos, incluso muchas veces los posteos en estas redes funcionan como puntapié inicial para una investigación periodística incluso judicial. En distintas partes del mundo los ciudadanos han encontrado en estos medios el poder para hacer denuncias públicas en temas, como abuso de poder, abusos sexuales, fallas en servicios públicos, comportamientos ilícitos por parte de funcionarios gubernamentales, etc. Las personas están cada vez más atenta de lo que hacen sus pares o sus gobernantes.

Las redes sociales han permitido la democratización de los flujos de información, lo que muchas veces también trae aparejado efectos negativos, como sucede con las publicaciones conocidas como “escraches”. Si bien en muchos casos parten de algo cierto, de un hecho concreto, muchas veces se convierten en una herramienta peligrosa que no tiene control alguno. Entonces si alguien tiene un problema determinado con tal persona, las redes sociales se convierten en el medio perfecto para visualizar las diferencias y acusar incluso sin tener prueba, total lo que vale es el escrache,situación que no hace más convertir el poder de la información en un simple conventillo.Pero no por eso hay que desacreditar el poder que tienen en causas justas,las redes han permitido llenar vacíos que la justicia aún no logra hacerlo, por eso es el medio elegido por muchas víctimas de robos, injusticias e incluso de miles de mujeres que denuncian públicamente ser víctimas de violencia de género y de abuso sexual. En las redes sociales se pueden leer las historias más desgarradoras, todas distintas pero similares a la vez: infancia y adolescencia robada por monstruos anónimos, que recién en el mundo virtual se hacen visible, muchas veces con nombre, apellido y foto. Algunos utilizan un perfil falso, otros se animan hacerlo desde su perfil particular, detalle que no cambia la situación cuando lo que se busca es sólo la liberación, poder contarlo al menos a alguien que en el caso de las redes sociales se convierte en un sinfín de lectores.

La denuncia pública circula por vías muy distinta a la legal, pero en cierto modo permite un aire de justicia que ayuda a sacarse un peso de encima. La condena social es mucha veces lo que las víctimas necesitan para comenzar a sanar las heridas y poder seguir en la búsqueda de justicia. Una publicación se convierte en algunos casos en el envión que otra persona necesita para hablar y para entender que no es la única que pasa o pasó por una situación similar. Un ejemplo de esto es la página de Facebook “Por una infancia sin dolor” de Micaela Rodriguez, una joven de tan sólo 18 años que se animó a contar a través de la página que ella creó con el fin de visibilizar el calvario que vivió desde los 4 años, cuando su papá biológico comenzó a abusar sexualmente de ella. Con más de 200.000 seguidores, esta joven se convirtió en ejemplo para muchas mujeres, que aunque sea en el espacio virtual se animaron a denunciar cientos de abusos; tal vez por el anonimato o por la ausencia de alguien que los escuche o les crea, las redes sociales ocuparon un rol que debería ocupar la justicia. Para muchos es el único medio donde se sienten escuchados, contenidos y donde pueden compartir sus sentimientos sin ser juzgados. Desde esta perspectiva, Facebook y Twitter son mucho más que una simple red social que vincula a personas desconocidas de distintos lugares del mundo.

Nota: Romina Bavastro

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