La otra mirada sobre el cáncer

“Por Amor a la vida” es una película que demuestra que el cáncer no es sinónimo de muerte. El documental, del realizador Fabián Pérez Battaglini, se construye a partir de diferentes testimonios de personas que le ganaron la pulseada a la enfermedad.

El cáncer es de esas palabras que se evitan o se susurran por lo bajo, que da escalofríos, que en muchos casos se piensa como una sentencia de muerte. Por Amor a la Vida busca mostrar el otro costado de la enfermedad. El de la lucha con armas como el amor, la solidaridad y el abrazo que valen minutos de vida.

A Fabián la enfermedad lo marcó de cerca, ese fue uno de los motores que lo impulsaron a mostrar la otra parte de la enfermedad. “Yo viví los procesos de mi madre con el cáncer de páncreas. A la distancia te das cuenta que cualquier cosa que hagas por las personas que tienen determinada patología puede cambiarles la vida. Lo veía con mi mamá cuando íbamos al cine, y el médico nos decía que no podía hacerlo, pero ella volvía de las salidas con una sonrisa y cuando la llevamos a la cancha de Boca volvió con una energía bárbara, después la llevamos a Italia. Hacíamos las cosas rápido porque la vida se iba acortando, pero esos dos años los vivimos más intensamente que los otros cuarenta”, cuenta el director.

La película, que contó con el apoyo de San Luis Cine, ya fue exhibida en España, Roma y está a punto de ser proyectada en el Vaticano. “Me prometieron que lo iban a dar oficialmente en el Vaticano en octubre o diciembre cuando haya un lugar. Yo cuando hablé con el Papa le comenté de mi película”.

“Por amor a la vida” tardó un año y medio en realizarse. Se nutre de las historias de chicas de San Luis, Buenos Aires, España y México, también se combinan testimonios de médicos de medicinas alternativas y oncológicos. “Todos los que están en mi película le ganaron al cáncer, incluso los que fallecieron”, asegura Battaglini.

“Una de las entrevistas más fuertes que hice fue la de Agustín, que está en la parte final de la película,-comenta el realizador-. Agustín tiene 3 años y yo hablé con la madre, que es una de las editoras de Clarín. Le pregunté cómo lo manejaba y ella me dijo que es complicado, que de vez en cuando van con algún payaso y Agustín salta y dice: a mí me ponen la sonda, me duele, después se me pasa, pero me tienen como tres horas ahí. Cuando me dijo así, terminé la entrevista. Fue ahí la única vez que me quebré”.

Como el de Agustín también está el testimonio de Claudia Lucero, que enfrentan la enfermedad y que le están ganando a la vida. “Ella tiene una asociación que se llama Provida que recluta chicas con problemas oncológicos y la está luchando. Es una chica muy activa. A mí me duele un poco la muela y me estoy quejando y ella con todo lo que está pasando va y viene”.

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