La intimidad como Reality Show

 

Hablar de lo público y lo privado en la actualidad resulta un tanto confuso, el límite que existe entre una esfera y otra cada día es más difuso e incluso en algunos casos no existe. A través de las redes sociales muchas personas convierten su vida en una especie de vidriera para exhibirse y ganar “me gusta”, que no es otra cosa que buscar la aceptación de los demás.

Mensajes de buenas noches y buenos días, fotos de desayunos y comidas, transmisiones en vivo, fotos de libretas escolares y hasta imágenes de hospitalizados invaden las distintas redes sociales. La permanencia en ellas pareciera ser una competencia para ver quiénpublica más, quién tiene más actividades socialeso simplemente un medio para venderse comouna mercancía. En el último tiempo se ha producido una transformación muy significativa en lo que se entiende por intimidad, desde algo que tenía que resguardarse en la privacidad fue mutando hacia algo que se debe mostrar por la aprobación del otro.

El auge de las nuevas tecnologías como los celulares inteligentes junto a las redes sociales, dio lugar a una nueva forma de concebir la vida cotidiana, hoy es raro si alguna actividad no pasa por ellas, se han convertido en un especie de vara que mide el éxito de cada acontecimiento, por más íntimo que sea. Para muchos la realidad cotidiana, el minuto a minuto coincide con el mundo de las redes sociales, no existe algo que no se publique, incluso para muchos no tiene sentido una salida si no se sube aunque sea una foto, hay una necesidad de mostrar continuamente lo que se hace y lo que se piensa. Se está más pendiente de publicar, de contar los ‘me gusta’ y leer comentarios, que de disfrutar del momento, se pierde la conexión con el mundo real, con el que está enfrente por estar pendiente de las redes sociales, y es allí cuando se convierte en un problema.

En el mundo de Facebook y twitter donde prevalece la exposición y la pérdida de la intimidad, son los menores los que se convierten en protagonistas, ya que para la mayoría no existe el pudor en las redes sociales. Esta libertad a la hora de mostrarse en Internet se debe,  a que los jóvenes han crecido con el desarrollo de la era digital, nacen programados para aceptar la pérdida del anonimato en las redes sociales. La mayoría de los menores tiene al menos un perfil en las redes sociales y los motivos por los que las utilizan son porque lo hacen sus amigos, para divertirse, para conocer gente nueva, para comunicarse y porque les permite ser otra persona. Y esta libertad muchas veces conlleva ciertos riesgos que nadie tiene en cuenta a la hora de subir fotos o publicar datos personales, los adolescentes y niños muchas veces no pueden darse cuenta de esto y suben cualquier información sin medir consecuencias. La intimidad para ellos parece ser algo del siglo pasado, los menores, y especialmente los adolescentes ven en las redes sociales una manera de prolongar su vida social y de alimentar su imagen, incluso tildan de raro a quien no está en ese medio.

Pareciera ser que el ego y el narcisismo son los condimentos esenciales para esta nueva era, ya no se trata sólo de subir fotos ocasionales, sino que cada uno puede tener su propio reality show, lo que parece ser bastante atractivo para miles de personas sin la necesidad de ser figura pública. Desde que se levantan hasta que se acuestan están pendientes de las redes, publican varias veces al día y todo el mundo puede acceder a su perfil, a veces los posteos se relacionan con temas actuales, pero la mayoría es una especie de registro de actividades cotidianas que brinda detalle de cada una de las cosas que se hace durante el día. El furor y la polémica que generó, hace 16 años atrás el primer reality shows en la televisión argentina, hoy se trasladó a las redes sociales. Hacer pública la vida privada es la nueva tendencia de jóvenes y no tanto que disfrutan de compartir su vida con los demás, cada uno se convierte en director y protagonista de su propia ficción, una especie de recorte o puesta en escena de lo que se desea transmitir, pero camuflado de ser la vida misma. Cada uno intenta mostrar un recorte de su realidad, filtrada, editada, aumentada o minimizada, pero verdadera al fin, que en algunas ocasiones puede aumentar el propio rating, pero en otras puede resultar contraproducente y generar el temido bullying .

Naturalidad e instantaneidad son dos características que no van de la mano en las redes sociales; porque si bien prima la exposición también existen ciertos cuidados o retoques a la hora de publicar, todo tiene que confluir con la imagen de perfección que se quiere transmitir. Sin embargo, la necesidad de exposición, de figurar y de recibir halagos hasta de personas desconocidas, está relacionada más con vacíos existenciales que con una necesidad social. Tal vez la inseguridad, los problemas de autoestima y el sentimiento de soledad convierten las redes sociales en el medio perfecto para evadir la realidad, tal vez el mundo virtual les ofrece una contención, que falsa o no, no encuentran en su entorno. Esta necesidad de aprobación, de demostrar una felicidad que muchas veces no es real, contribuye a borrar los límites de lo privado y lo público, de lo que debería mostrase y lo que no, pero también colabora a crear una realidad paralela donde miles de personas aparentan ser feliz.

 

Nota: Romina Bavastro

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