El señor de los libros, una historia de vida de que ronda los cien años.

“Pedro Anello fue un filántropo, un amante de la vida y de las cosas sencillas. Fue él quien llenó de historias la provincia de San Luis y dejo una marca muy visible en todas las personas que pudieron conocerlo.” de esta forma lo recuerda su hijo Pablo, hoy encargado de la librería en la mítica esquina de Belgrano y Colón, allí se leyeron y tuvieron lugar miles de historias.

Pedro era un amante de la fotografía que descubrió sus pasos detrás de José La Vía. Él amaba reunirse con sus amigos a jugar al Tute, tuvo tiempo, incluso, de hacer un poco de teatro. Estaba recibido de maestro, profesión que nunca ejerció, y tenía claro que su lugar en el mundo era Potrero de los Funes. Tuvo dos hijos junto a Noelia del Tránsito Véliz: María Lucía y Pablo. En esta semblanza su hijo dibuja un perfil del hombre que forma parte de la historia puntana.

La vida de Pedro se escribió como una poesía que refleja un hecho milagroso. Cuando tenía 8 años fue pateado por un caballo en el ojo, cerca de la sien. Pasarían más de 50 años antes de que descubrieran sus efectos y recibiera un tratamiento adecuado, la ciencia no salía de su asombro por este milagro que su progenitora asoció a Santa Lucía. Siempre les repetía a sus allegados y conocidos en tono de broma que viviría 120 años y escribiría un libro, ante la pregunta de cuándo comenzaría la escritura, afirmaba: cuando llegue a los 120 empiezo. El 3 de noviembre del año 2016 falleció, antes había festejado los 91 años.

No pueden separarse la historia del hombre de la historia del negocio, espacio que atravesó muchos fines comerciales. Comenzó como La despensa de Cuyo y el 19 de mayo cumplió 100 años en el mismo lugar, siempre comandada la misma familia, tres generaciones precisamente: Felipe, Pedro y ahora Pablo Anello. “Pedro había estado estudiando la carrera docente, estaba cerca de los libros, tal vez puede ser que, al no poder ejercer, brindara un servicio a través de esto. Fue por esa capacidad, por ser maestro, de conocer lo que es un libro, y lo que es viajar a partir de la lectura, porque en ese entonces, cuando comenzó, no había tanta tecnología” relata Pablo, su hijo.

 

“Mi viejo le daba una mano a su padre en el negocio desde pequeño, y  ya de grande empezó a traer libros de la Acción Católica; él había comprado material de una librería que estaba donde hoy funciona el Concejo Deliberante, y arrancó con eso. Cuando abrió la Universidad Nacional de Cuyo, los primeros docentes y el comienzo de carreras, se especializó en traer los libros acordes a las carreras universitarias, y con el transcurso del tiempo, agregó el libro escolar, en ese momento estaban Anello y Mitchell, únicamente”.

La esquina donde tiene sitio la librería desde hace diez décadas era parte del conocido camino real desde el principio de la fundación de la ciudad, era un paisaje muy distinto y transitaban por ahí las carretas que llevaban diversos productos a Buenos Aires. Además de comercializar las producciones de San Luis, la familia Anello también se encargaba de vender por ese entonces en el “Mercado Central” de la provincia que se encontraba donde hoy es el Paseo del Padre.

“Mi padre en su infancia no era muy buen alumno, cuando tenía 9 años se fue a vivir a Justo Daract. Pasó una parte de su vida allí, cosechó muchos amigos en esa zona; Horacio Perino fue alguien con quién conservó amistad desde entonces. Luego, ya de regreso a San Luis, terminó sus estudios en la escuela Juan Pascual Pringles, allí se recibió de maestro y hasta el año 2015 siempre esperaba la procesión cívica, participaba de los actos y se reencontraba con sus compañeros, si bien nunca ejerció la docencia” detalla Pablo.

“Nosotros lo único que hemos hecho es seguir con el ejemplo que nos dio, incluso en vida, tuvimos charlas sobre la dirección que tomaría el mercado del libro, un negocio que tanto cambió en los últimos años. Hubo ofertas tentadoras para vender, pero siempre conservamos la librería. Todos los homenajes y recordatorios se le rindieron en vida, él nos inculcó que esto no es solo un negocio, lo principal es prestar un servicio”

“Uno de los recuerdos junto a mi padre es durante un viaje a Buenos Aires, yo tenía 13 años y Omar Icamendi, por ese entonces director de Kapelusz, nos recibió en su despacho, se abrazó con mi padre cuando llegamos. Antes se tenía amistad con los gerentes, había un vínculo de afecto, Icamendi nos puso a disposición su auto con chofer y nos llevó a conocer Buenos Aires, mi padre se había ganado el afecto y el respeto de mucha gente”. 

La esquina de la historia, ¿amor o tradición?

Son ambas cosas -señala Pablo-, uno ama lo que hace, de otro modo no tendría sentido, creo que, por la tradición, a nosotros nos quedó un peso muy grande, la responsabilidad de seguir enarbolando el apellido de una familia que siempre ha trabajado al servicio de la comunidad, eso es el amor a lo que uno hace.En muchas oportunidades han venido con el fin de comprar la esquina, y en vida de mi padre eran ofertas tentadoras, pero decidimos que no.Por ahí uno piensa, y siempre vale más lo que cosechado afectivamente, lo que significa la esquina de Belgrano y Colón, lugar fue bautizado como La Esquina de la Cultura, no es algo que se nos ocurrió a nosotros, sino que fue una idea de don Ángelo Rodríguez y que, por supuesto recibimos como un halago.

A mi padre le gustaba mucho participar en diferentesactividades, viajar. Conocía mucho de la historia provincial. Hace algunos unos años salió un libro que hablaba de efemérides, y él le adjuntóun escrito de fechas provinciales. Todas las notas de esas efeméridesnunca se publicaron, la idea era que la gente conozca algo más de nosotros,los puntanos.

Mi padre quería tanto a la actividad del libro porque estuvo rodeado de chicos, junto a su hermanointegró la fundacióndel Ateneo de la juventud“Juan Crisóstomo Lafinur”, donde también hay muchísima gente detrás, uno de ellos es Toribio MartinLucero. El objetivo del Ateneo era gestionarpor la cultura. Tenían en mente fomentar en los jóvenes ensayos de cultura y ciencia, realizar quincenalmente actos de actualidad cultural, conferencias, sesiones de lectura, declamación, canto y música; fundar y sostener una revista mensual de difusión, cobijar actos de sociabilidad, todos dirigidos a la comunidad. Después de haber realizado el Ateneo de lajuventud colaboraba con revistas como “El Heraldo Blanco”, hecha por la Escuela Normal Mixta y“Música Esperanza”, dos ediciones en papel.

Un segmento con la poesía

“Él siempre recordaba a Antonio Esteban Agüero, cuando llegó mozo a la ciudad de San Luis con su saquito y camisa impecable, una persona que con el paso del tiempo ha dejado una huella en San Luis, en lo más alto, eso con su poesía. Tenía una amistad entrañable con Pedro Alberto Lucero Bertín, estuvo con Urbano Nuñez, con Jesús Liberato Tobares, quien además era primo de mi madre. El San Luis de antaño lo hemos conocido a través de él,aquí cerca había una carpintería de una ebanista,donde iba con unos vecinos a juntar monedas para ir al cine” rememora emocionado su hijo.

Pablo menciona el libro preferido de su padre: “El príncipe y el mendigo” de Mark Twain, y una poesía que ahora no recordaba completamente. Después de mucho tiempo llegó a las manos de su hijo, por una casualidad del destino, cuando una oyente de un programa de radio en el que participaba descubrió de qué texto se trataba y se la hizo llegar, como un homenaje a su padre.

 

El libro y los destinos en la actualidad

Con respecto al éxito de la Feria del libro 2017 Pablo Anello detalla:la feria del libro puede marcar una tendencia, pero también hay que ver lo que sucede en cada lugar de las provincias, la inactividad del libro marca una inactividad general, lo que pasa es que vamos desfasados en el poder adquisitivo.

Exceptuando el libro de texto, el mercado es muy variado, uno de los libros del momento es “Argentina devorada”, seguido por la saga “Caídos del mapa”. Por su parte Pablo dice “me gusta la parte de atención al cliente, pero vengo hace diez años lidiando y rabiando con las faltas de honestidad de los sellos editoriales o los editores que le faltan el respeto al canal de distribución o sea a las librerías. Esa competencia desleal duele, pero tratamos de seguir de pie con honestidad y con el mismo valor que mi padre nos inculcó”.

La Librería Anello cumple cien años en la provincia, su rubro fue cambiando: desde un almacén de ramos generales hasta una papelería, en la actualidad es una tienda de libros comandada por Pablo, parte de la tercera generación. Si bien es incierto el destino de la esquina de la cultura, en el futuro, el recordado Pedro será para todos los puntanos“El señor de los libros”, el que se fue al cielo con alas de papel.

Nota: MadyM.

Corrección y edición : Federico Menseguez.

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