¿Cuentos adecuados o inadecuados?

De niños, a todos nos contaron cuentos para enseñarnos a portarnos bien: “Te va a pasar como a Pedrito y el lobo” para que no fuéramos mentirosos, “No seas como la cigarra” para que no fuéramos ociosos, pues la cigarra, de la fábula de Esopo, murió de hambre en el invierno, por no hacer caso al consejo de la hormiga que trabajaba en el verano juntando comida para la estación fría.  Por Silvia Labornú, bibliotecaria 

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La versión original de Caperucita Roja también terminaba con una moraleja

Aquí vemos que la adolescencia,

en especial las señoritas,

bien hechas, amables y bonitas

no deben a cualquiera oír con complacencia,

y no resulta causa de extrañeza

ver que muchas del lobo son la presa.

Y digo el lobo, pues bajo su envoltura

no todos son de igual calaña:

Los hay con no poca maña,

silenciosos, sin odio ni amargura,

que en secreto, pacientes, con dulzura

van a la siga de las damiselas

hasta las casas y en las callejuelas;

más, bien sabemos que los zalameros

entre todos los lobos ¡ay! son los más fieros.(1)

(1) Cuento completo de Perrault en:  www.ciudadseva.com

Todos estos cuentos tienen una intención didactista y moralizante. ¿Pero qué sucedería si en un largo viaje en tren, a tres niños aburridos, un desconocido les narra un cuento totalmente alejado de la moral y la ética, un cuento donde las buenas acciones no son premiadas? Pues seguramente la madre de esos niños dirá: “¡Un cuento absolutamente inadecuado para mentes tan jóvenes! Usted ha socavado los resultados de años de una esmerada educación.”

Este es el cuento que les recomiendo hoy: “El cuentista”, de Saki, el seudónimo de Héctor Hugh Munro, quien nació en 1870 en Birmania, colonia británica en aquella época. Su madre murió cuando era muy pequeño y a la edad de dos años fue enviado a Inglaterra, para vivir con dos tías solteronas. Según señala la crítica, una de aquellas tías: Augusta ofreció el modelo para la señora De Ropp, objeto del odio de Conradín, en el cuento Sredni Vashtar, otro escalofriante cuento de Saki.

Los cuentos de Saki se pueden etiquetar como fantásticos, ya que provocan la incertidumbre en el lector; a través de la sátira y cierta crueldad, Saki nos traspasa el corazón, trastocando las convenciones sociales y logra que luego de su lectura nos interroguemos sobre nuestras propias convicciones.

El cuentista se encuentra en internet, en distintos formatos digitales y también editado por varios sellos editoriales junto a otros cuentos del autor, tal como: Sredni Vashtar; les recomiendo la edición de Ekaré, ilustrada por Marina Rivera como una buena manera de compartir un excelente momento de lectura, y por qué no de diálogo e imaginación.

Según las traducciones este cuento aparece como “El contador de cuentos” o “El narrador”.

Jorge Luis Borges decía de Saki: “Con una suerte de pudor, Saki da un tono de trivialidad a relatos cuya íntima trama es amarga y cruel. Esa delicadeza, esa levedad, esa ausencia de énfasis puede recordar las deliciosas comedias de Wilde“.

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