Cosechando palabras como frutas

Estoy al calor de la estufa, no tengo ganas de ver televisión y la verdad es que vengo cansado por el ritmo semanal. Faltan algunos días para el receso invernal. Recorro la biblioteca y llego a un ejemplar nuevo, muy actual “Tintas Valletanas”. Pregunto por su origen y la respuesta: es un libro de acá, de autores locales. Me detengo ante una autora, me llama la atención el juego de espacios y silencios. No puedo evitarlo.

Ella es Lorena Rueda, tiene 33 años, pero juega a ser poeta desde la adolescencia. En realidad, era un juego y ya casi dejó de serlo. Al menos por lo que sé, su libro está pronto a ser publicado.

Siempre es necesario decir algo de su vida, Lorena vivió su niñez en Chilecito, en el departamento de San Carlos. Una amplia, única e interminable calle (los locales le dicen “la calle de la capilla”). Fue allí, durante ese transitar, en el que encontró las primeras palabras, según sus decires: estaban ahí, yo solo las recogía y las ponía en mi bolsita. Inevitablemente se volvió profesora de letras, fue íntimamente un mandato (sospecho).

Bien, leamos algo de lo que escribe.

 

Grita el silencio

 

 

La princesa se convirtió en muro

calló.

Y se tragó su voz interior,

junto a sus lizos y raídos sentimientos…

que se ahogaron en un sin palabra.

Pero,

desde el interior

los escucha

y a su vez no los oye.

¿Qué fue de aquellos sentimientos?

Hoy sólo son palabras enterradas que queman.

El muro gime

siente

se adormece.

¿Qué momento lo enmudece?

¿Quién le robó las humanas sensaciones?

El muro gime,

no resplandece.

¿Qué tendrá la princesa?

La princesa está triste-  dice Darío…

La princesa fue muralizada

quedó plasmada,

petrificada

en su propio muro.

 

¡Azul índigo suelta sus grises gritos!

¡Desata su voz de lira!

¡Cisne!

¡Elévate y vuelva a su encuentro!

¡Envuélvela entre tus alas!

Apaciéntala en tus lagos y…

libera su voz.

Acaso…   Cisne, dime:

¿No has visto tu reflejo

en los espejos ojos del muro

pálida princesa?

 

Fue Pablo Neruda un gran creador de lo que la teoría literaria llamó imágenes sensoriales. Los versos de Lorena activan los cinco sentidos. Leyendo y releyendo, al terminar me queda esa sensación. Ha sido hermoso optar por la poesía y no por la televisión, que nos da todo y nos impide accionar.

 

Abrazos paralelos

A ese eterno abrazo

de la luna hasta el sol

Cuando la soledad te traspasa

Cuando se está rodeada de personas y

a la vez tan sola.

Cuando lo cercano se vuelve

DISTANTE

Cuando lo único que se desea  es

UN ABRAZO

Y no lo encuentras o…

NO TE ENCUENTRA

Es ahí donde yo lo único que

QUIERO

que deseo, es traspasar …

HUIR DE MÍ MISMA

¿Y si me pierdo?

Prefiero perderme en uno…

solo en uno

ese en el que alguna vez

encontré refugio.

Al fin y al cabo

¿Cuál es el fin de los abrazos?

¿Por qué son necesarios?

¿Sirve un recuerdo abrazador

en estos casos?

¿Y si lo evoco

para envolverme en ensueños azules?

Yo recuerdo ese

en el que no se distinguían

los cuerpos

ese

en el que estuve rodeada por tus brazos.

 

Definitivamente la angustia se apropió de la escritura. Las intermitencias de la vida personal hacen a la poesía, de hecho, algunas corrientes proponen que la lírica es posible solo a partir de la espontaneidad. No es el caso de Lorena. Sus letras están bien trabajadas, se encuentran una a una y forman un todo, incluso en este poema hay un desafío (así propuesto) al sentido de la lectura, se lee de dos formas. O quizás de formas infinitas, ¿cómo saberlo?

 

SEDÚCEME

 

Sedúceme con tus ojos

porque son dos cielos en la

oscuridad

sedúceme con tus dedos

porque recorren mi

ansiedad

sedúceme con tus labios

porque llegan hasta el

final

sedúceme con tus palabras

que agudizan mi

intimidad

sedúceme con tus caricias

que desenfrenan mi

voracidad

sedúceme con tus brazos

que contornean mi

fogosidad

sedúceme con tus

ojos

tus labios

tus dedos

tu pelvis

sedúceme con todo y

bésame en lo oscuro

profundo

y detén el tiempo

víveme

siénteme

tenme

ámame

déjame ser

la mujer

que encienda tu placer.

 

Las posibilidades que esconde el erotismo pueden ser reunidas en una poesía como esta. Confieso que me éxito al leer porque es un llamado a nuestra intimidad, a encontrarnos, a encontrar nuestra persona amada. Cada verso recorre uno y todos los cuerpos, nos recorre física, espiritual y mentalmente.

La lírica de esta joven sancarlina me recuerda mucho a cosas que nunca leí, y por fin hoy leo. Las palabras que ella recogió en esa calle hoy encuentran su lugar y son mandatarias de un amor primario, un amor que hoy en las ciudades está sentenciado a vivir en las habitaciones de una casa, pero que en los pueblos pequeños (como ese en el que creció Lorena) se hallan a la sombra de un árbol mientras se espera el colectivo.

Nota: Federico Meseguez

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1 Comment

  • QUERIDA LORENA-PERSONALMENTE NUNCA NOS VIMOS. PERO NOS UNE EL INFINITO AMOR POR LA TIITA LILIA .ME GUSTA LO Q ESCRIBES Y CÓMO LO HACES.SEGURAMENTE EN EL CIELO ELLA SONREIRÁ POR TUS DONES. ABRAZO. MARITA.

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